Pasar un PowerPoint a PDF sin instalar nada
Enviar el .pptx es la forma habitual de que una presentación llegue con otras fuentes, el logotipo movido y medio gráfico ausente. Un PDF llega igual en todas partes, y además es el único formato que abre todo el mundo.
Por qué un PDF para una presentación
Un .pptx se fía del otro equipo: da por hecho que tiene las mismas fuentes instaladas, la misma versión de PowerPoint y a veces hasta la misma pantalla. Un PDF lleva el dibujo consigo, así que lo que abre la otra persona es lo que tú viste.
También evita accidentes: nadie edita tus diapositivas sin querer y el archivo no puede pedir que se activen macros. Para mandar una presentación a un cliente, a un tribunal o a una imprenta, el PDF es la respuesta correcta.
Qué conserva un PDF y qué deja por el camino
Conserva todo lo visible: el tamaño y la orientación de la diapositiva, las posiciones, los colores, las imágenes, las tablas, los gráficos y el texto, con una página por diapositiva. Las diapositivas ocultas se quedan fuera, que es justo lo que quieres al exportar.
Deja fuera lo que solo existe mientras presentas: animaciones, transiciones, vídeo y audio incrustados, y las notas del orador salvo que las exportes aparte como documento.
Las fuentes merecen párrafo propio. Si un conversor no puede incrustar tu fuente exacta, la sustituye por la más parecida. Una herramienta cuidadosa escribe entonces el texto con la misma anchura media, así que los renglones se siguen partiendo donde se partían y nada se sale de su caja; cambia la forma de las letras, no la composición. Quien te prometa una copia idéntica sin tus fuentes te está prometiendo algo que el formato no puede hacer.
Revísalo antes de enviarlo
Mira primero el número de páginas: una por diapositiva visible. Si hay menos, alguna estaba oculta; si hay más, algo se ha partido.
Después repasa las diapositivas de riesgo: la de la tabla más ancha, la del gráfico y la que lleva una fuente que solo tienes tú porque la instalaste. Treinta segundos de mirada ahorran un correo incómodo.
Por último, mira el peso. Una presentación llena de fotografías puede salir de 40 MB; comprimir el PDF después suele dejarla en unos pocos megabytes sin cambio visible en pantalla.
Hazlo en el navegador
PowerPoint a PDF de CLEKARA lee el .pptx y dibuja cada diapositiva visible como una página del mismo tamaño, dentro de tu navegador: no se sube nada, no hay cuenta y el resultado no lleva marca de agua.
Si tu archivo es un .ppt antiguo (PowerPoint 97-2003), ábrelo en PowerPoint o en LibreOffice Impress y guárdalo antes como .pptx: el formato viejo es otro envase, binario, y hay que convertirlo para que algo pueda leerlo.